Pienso en el aparente hallazo, escondido en la etimología de una palabra, que la carga del sentido sospechado (y se nos presenta entonces tan franca, tan renovada, tan limpia su faz): ese remoto germen antiguo, ese poder semántico subyacente al que han amasado centurias de interpretaciones, siempre parece mucho más humanizado que el del uso corriente: algo de conciencia han perdido las palabras con los años, algo del espíritu del lenguaje ha comenzado a diluirse, trivializado.
Y primero fue el verbo (pt. 2)
la lenguaFenicios, los cuales se instalaron en el litoral y fundaron hacia 1100 a. de C la colonia de Gadir (Cádiz). Ellos fueron quienes le dieron nombre a Hispania, que significaba “tierra de conejos” [el nombre evolucionó a España, por el cambio de i a e, y por la unión de la n con la i, para dar la ñ].
Griegos, quienes influyeron directamente en la formación del español hasta que los romanos empezaron a adoptar muchos de los vocablos de su lengua por una especie de esnobismo (por ejemplo, la palabra caballo, que en latín era “equus”, fue sustituida por “caballus” del griego), pues es bien sabido cómo quedaron impresionados por su cultura [¿alguien puede constuir una máquina del tiempo que me lleve a conocer a Sócrates? ¡Por fas, por fas!].
Cartagineses, enemigos de los romanos, quienes quisieron adelantárseles en la conquista de la Península, a través de Asdrúbal [quien, de hecho, había firmado con los romanos el tratado de Ebro, según el cual reconocían los primeros la soberanía cartaginesa al sur del Ebro] y Aníbal [de quien es bien sabido, a través de las Décadas de Tito Livio, que odiaba a los romanos desde su juventud] durante las guerras púnicas, pero no lo consiguieron.
Y primero fue el verbo (pt. 1)
la lenguaAntes de que los primeros soldados romanos llegaran a la Península Ibérica y llevaran hasta ella el idioma latín, que daría origen a la lengua con la que mayoritariamente se ha escrito este blog, ya estaban asentados en este lugar muchos otros pueblos cuyas lenguas serán llamadas más tarde de sustrato, pues dejarían sobre el español muchas reminiscencias o huellas lingüísticas, que hasta ahora conservamos. Éstos eran:
Iberos, de los que quedó el nombre de Iberia a la península (por "asignación" de los griegos, que así llamaban a esa región). Fueron los primeros habitantes peninsulares en conocer una forma de escritura.
Tartesios o turdetanos, quienes desarrollaron una cultura superior a los iberos, compitieron con los fenicios pero terminaron bajo su dominio y probablemente ellos los borraron por completo (su desaparición sigue siendo un misterio). Su nombre también proviene del griego.
Celtas, provenientes de la Galia (este de Francia) y del área germánica. Su presencia determinó profundos cambios culturales y étnicos. Algunos grupos celtas se unieron a otros ibéricos y de esta fusión surgió el núcleo celtíbero.
Algunas palabras provenientes de estas lenguas son:
Perro, manteca, camisa, saya, carpintero, vasallo, cabaña, berro abedul, salmón, alondra.
Mientras hipas
creaciones, la lenguaDicen que se le fue la vida hipando sin esperanza, congestionada y adolorida.
Dicen que de tanto hipar, se quedó vacía por dentro; que en su estómago nada cabía, porque todo lo hipaba para afuera.
Dicen que de su diafragma sobrevivió una molicie irreconocible que, a fuerza de hiparlo, perdió su elasticidad y anatomía natural.
Dicen que hasta inventó nuevas formas de hipar, hipando a los amores irreconciliables que hiparon alguna vez a su lado.
Todo lo hipaba, todo: en su discurso ya no cabían consonantes o vocales, sino un conjunto articulado de contracciones breves, fugaces, impredecibles. Por eso la dejamos sola. Por eso decidimos que hipara junto a las sombras y en las esquinas solitarias. Por eso nos acongojábamos luego de escucharla hipa que hipa en cualquier sitio, desconsolada. ¿Pero qué más podíamos hacer?
Ya no queda lugar en este mundo para el hipor.
Mejor no
la lenguaUna lista arbitraria (como todas), de aquellas frases que mejor no te oigo decir [todos clichés, ¡ni modo!]:
Es de que luego no te das a entender.
[En el bus]
¿De favor, le pasas de uno?
¿Ya escuchastesssss que lo que me dijistessss no estaba correcto?
¿Qué cuesta esto?
Es casi parecido al que vi en la tienda.
Aguárdame estos documentos.
¡Se desborró la línea!
Empréstame tu lapicero.
Casi la mayoría votó por el azulito.
Mas sin en cambio, se quedó abnegada con sus hijos.
En base al artículo cuarto constitucional.




