No se puede

Pensé. Sería lindo, me dije. Que se me ocurriera una foto. Y que la foto luego existiera. O ya hubiera existido, independientemente de mi ocurrencia. Y la foto entonces ahí, y también mi invención mental. Las dos. ¿Cuál sería, finalmente, más especial para mí?, me pregunté después. ¿La foto que se me ocurrió, que forma parte de mi entraña; o la que de veras existe, pero cuya existencia sólo puede serme revelada a través de mis sentidos? Si excluímos, claro, el factor de originalidad, es decir, cuál estuvo primero, la decisión no brota tan sencillamente. Quiero la foto inventada porque me da un indicio de mi imaginación y porque es como yo quiero que sea. Quiero la otra porque ésta no se va ir desvaneciendo poco a poco, ni se llenará de imaginerías y recuerdos. Quiero la foto inventada porque es mía y secreta. Quiero la foto real porque se la puedo mostrar al mundo entero.
Entonces me siento de veras preocupado. Me invade la incertidumbre y la decisión me compromte con un dilema terrible: aprecio más mi imaginación o la realidad. Siento un aire frío que me empuja desde el pecho y me proyecta a lo ignoto. Creo no saber con certeza quién soy. Tiemblo.
Pero... (invento para consolarme) ninguna de las dos existe realmente. ¡Qué bueno que era sólo una ocurrencia! Y sonrío para mis adentros.

3 anotaciones motivantes:

beno dijo...

ja! qué chido estuvo este post!

Banjú -el memorioso- dijo...

ahhhh hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano por tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja. mas, el soñador que es soñado, jajaj pensé ke ibas a acabar con la ide a de ke te imaginas a ti y no sabes cuál te satisfacía más, el imaginario, el real o el imaginador ^^; , ke lindo.. =)

Sandy Palacios dijo...

siempre prefiero mi imaginación...