Misceláneo

El guardián se incorporó, arrojó un puño de polvo brillante que reveló su verdadera figura: negra, impoluta, milenaria.
Los dos se miraron, como si se midieran. Fue el brujo el primero en blandir la espada. Se impulsó en un giro como de espiral que trataba de alcanzar la frente de su enemigo, pero al descubrirse vulnerable, decidió pasar de largo y terminar dando la espalda al guardián.
Su mente ya no alcanzó a registrar el contacto de su cuerpo con el suelo, pues una bocanada de fuego le arrebató por completo la sensibilidad a su piel.
La puerta se quedó abierta desde entonces.

* * *

Lo que consuela o inspira de un rostro beatífico:
-Lo acuoso de los glóbulos oculares.
-La boca en completa relajación, ni contraída para el enojo, ni distendida para la risa.
-El arco amable de las cejas.
-Y una expresión que, en suma, parece esconder el placer de un conocimiento benévolo, sin culpas y, curiosamente, rebosante de un hedonismo inofensivo.

1 anotaciones motivantes:

Vanto Y Vanchi dijo...

Creo que me quedo con el "arco amable de las cejas" y aquello del hedonismo.

...pero todo el asunto esta increible. Me encanta.


Saludos!!