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Mi amor por Omi

Nombrar el amor siempre ha sido complicado para mí. Hacer el amor, Mi amor, Te amo, entre otras frases, salen poquísimas veces de mi boca hacia mi pareja. Hay algo dentro de mí que las encuentra insondables, irreales y desbordantes para casi todas las ocasiones.
La historia de Omi en Memorias de una máscara me puso de nuevo frente a esta reflexión, sobre todo el fragmento siguiente:
"En ese instante, nos miramos a los ojos. Fue realmente un instante. En su cara había desaparecido toda traza de burla y ahora estaba impresa una expresión extrañamente sincera. Había en su gesto vibrante algo intenso y puro, algo indefinible que no era ni hostilidad ni odio. Tal vez eran puras imaginaciones mías. [...] Pero lo que supe es que Omi se dio cuenta de que yo estaba enamorado de él y sólo de él. Se dio cuenta por mi mirada fugaz clavada en sus ojos y por el temblor, poderoso y súbito como un relámpago, que había recorrido los dedos de los dos."
A lo largo de mi vida tal vez sólo me haya encontrado con un trío de Omis con los que haya podido compartir un efecto de reciprocidad amorosa. Asumo que en todos los otros no ha habido sincronía honesta: mientras yo experimentaba momentos de amor, ellos no y al revés. El amor recíproco es perfección, pero la perfección sólo puede durar instantes. Quisiéramos prolongar esa sensación hasta el fin del tiempo, pero creo que sólo nos engañamos. La verdad es que el momento de ardor sólo puede ser alcanzado, como lo describe Mishima, como un relámpago. Podemos incluso escuchar el trueno que le precede, pero éste es sólo su efecto: el momento ideal ha pasado ya y no volverá a repetirse.
Aquí me asaltan afirmaciones que he escuchado, como que el amor es una duración o el amor se cultiva y me parece que me equivoco al asemejar al amor con el arrebato. Sin embargo, me convenzo pensando en que lo intenso no puede ser durativo y que el amor no puede ser tenue.
Al final, tampoco quiero terminar escribiendo un desencantamiento sobre el amor. Como el relámpago, el amor enceguece, retumba, se expande, quema, destruye... en síntesis: se reitera, deja secuelas. Según lo que he dicho, no son amor éstas, aunque se le parecen en complacencia, pero sí son lo que llamamos estar enamorado.

A diez años de....

Hace diez años, más o menos, que entendí lo que significa ver y apreciar una película. Paseando por la web, encontré en un blog una lista interesante sobre películas, que puede verse aquí.
Con todo lo que acarrea* hacer una "lista de los mejores...", se me ocurrió hacer la propia aquí:

Mejor película de acción: Reservoir dogs.
Mejor película de aventuras: Sen to Chihiro no kamikakushi (Spirited away).
Mejor película bélica (no entendí mucho esta categoría): Full metal jacket.
Mejor película biográfica: Shine.
Mejor película cómica: Harold & Maude.
Mejor película de misterio: The seventh seal.
Mejor película dramática: The Shawshank redemption.
Mejor película musical: À nous la liberté.
Mejor película basada en una obra de teatro: Dogville**.
Mejor película amorosa: Bin jip (Empty houses).
Mejor película temática lgbt: Brokeback Mountain.
Mejor película dominguera: The dark knight.
Mejor película basada en hechos reales: Elephant.
Mejor película de terror: Ereaserhead.
Mejor película animada: Persepolis.
Mejor película mexicana: Los olvidados.
Mejor película de ciencia ficción: 2001: A space odyssey.
Mejor película de todos los tiempos: 2001: A space odyssey***.

*Las categorías fueron más bien producto del capricho (y del intento de seguir la lista original) que de la lógica.
**Sí, ya sé, esta película ES una obra de teatro.
***Esta película fue, por mucho, la más fácil de elegir.

Graduación


¡Mañana me gradúo!

Alguna vez escribí sobre las cosas que pensaba cuando era niño. Después de leer los comentarios, el de Vanto me recordó que uno de mis sueños era, también, ir a la universidad. Ahora que la he terminado, prácticamente sin sentir, no estoy seguro de si mis expectativas fueron cubiertas completamente, sin embargo, lo cierto es que me siento emocionado y nostálgico.
Escribí un discurso de despedida que aún no sé si podré leer en la ceremonia, vestido con esa toga que intentaré hacer pasar por sotana de seminarista. Dejo aquí la introducción:

Cuando te conceden la palabra en un espacio público, te dan una envestidura peculiar, que lleva la responsabilidad de hacer eco de los deseos de quien te escucha: es un privilegio especial y cargarlo en hombros puede resultar inquietante. Y es que, en general, conceder la palabra, es decir, darle a otro el atavío del lenguaje, es un acto de distinción singular: una vez que un sustantivo distinto se ha apoderado de nosotros, jamás volveremos a ser los mismos; una vez que hemos adquirido un nuevo nombre para darle sentido a algo, el mundo tiene un significado diferente. El lenguaje te construye. Y por tanto, concederte las palabras es un acto “de-formación”, en los dos sentidos, acto “de formación” porque algo arrastran siempre las letras, por más subversivas y vanguardistas, de las viejas académicas clásicas, de esas escuelas antiguas que nos han formado a pesar del polvo de los siglos y de las tantas voces que las han recitado. Y “deformación” en tanto que uno pierde su forma original al apropiarse del lenguaje para adueñarse de una nueva. En cualquier caso, le debemos a esta escuela, a nuestras elecciones y desatinos, a las provocaciones de nuestros profesores, a las recomendaciones de los amigos y enemigos, que en este tiempo se nos haya concedido la palabra “de-formación”.


Esta mitad del año será de lo más sensibilera: rompió con varios ciclos importantes y hay algo dentro de mí que pide a gritos un ancla para este barco que no sabe a dónde va.


Pero creo que se ve tierra firme en el horizonte.



Actualización muy retrasada: Al final sí dije el discurso. ☺


23 años después

De verdad me puse sensible por mi cumple. Jeje... Como cada año. No quiero borrar lo que escribí, porque eso sentía, pero agradezco a toda la gente que, despesito, me mandó felicitaciones. ☺

Raneo dio su primer respiro a las 2:30 de la tarde. No era un niño muy prometedor, pues además de estar muy seco de carnes, debió permanecer en el hospital por algunas semanas, a pesar de no ser prematuro. Probablemente jamás se repuso de eso.
Veintitrés años más tarde había cumplido la mayoría de sus metas, lo que le hizo pensar, como de rebote, que nunca fue una persona muy ambiciosa.
Raneo esperaba, tal vez demasiado inocentemente, el abrazo matutino, las mañanitas. Se había hecho muchas ilusiones con la llegada de mayo, hasta se compró ropa nueva. Pero silencio absoluto en la casa, ningún regalo de los alumnos, sólo dos amigas y un semidesconcido lo felicitaron, fuera de los compañeros de trabajo (Gracias, Beatriz, pensó). Lo malacostumbraron.
Por eso yo quise cantarle las mañanitas al Raneo al que nadie le cantó en su cumpleaños.
Estas son...

Actualización: Las felicitaciones llegaron más tarde. Gracias.

Sin libro no Leo, segundo aniversario

Llamémosle el mes del aniversario y hagamos de cuenta que en realidad el blog no cumple años el 5 de abril.
Probablemente es también que he dejado un poquito abandonado este espacio y que, para fortuna de muchos lectores, he dejado de hablar de las cosas que me pasan, de modo que este blog es menos el aburrido diario que solía ser para convertirse en la aburrida colección de imaginerías que ven hoy. Aunque otros se opondrán a esta idea con el argumento infalible que dice: todo lo que se escribe es autobiográfico. ¡En fin!
Por eso simplemente quiero decir:
¡Sirva este post como un reconocimiento a la paciencia de los tres lectores de este blog!

One minute of perfection

La noche anterior, tal vez como un presagio, los vio cuando caminaban juntos sobre la vereda, y cómo él lo tomó de la camisa y lo empujó contra el árbol para besarlo ahí, inopinadamente.

La noche también se sonroja y prefiere conciliar sus pudores con la sombra: es ella toda artificios y disfraces, la alcahueta perfecta: una Celestina recatada que así como atiza, cubre con su manto negro.
Cuando subí al autobús, no pude dejar de notar que me mirabas con esos ojos húmedos. ¡Por eso era necesario el reflejo de la luz en las superficies del agua! Y me senté a tu lado, como se sientan obedientes los discípulos alrededor del hechicero.
El juego perfecto de insinuaciones y pausas, los atenuados movimientos que no indicaran, necesariamente, algo más allá de un descuido: un dedo pasando sobre un muslo igual que el águila que no quiere alarmar a su presa.
Pero poco a poco voluptuosidades evidentes. Una mano enredada en la otra, un abrazo mudo. Y entonces Celestina vino a arroparnos, y nos contó del remedio, y los dos decidimos que Calisto no esperara.

OK, now I can wait a bit longer

Need to tell more?

Moomin (pt 2)

La respuesta a tu pregunta está en este blog.
¿Dónde ver a los moomin en internet?
Bueno, después de explorar un montón de programas de descargas, foros y mil una páginas web, no sabía que tenía la opción al alcance de un software en especial. Es un reproductor de video, que se llama Veoh. Lo descargas, y luego simplemente buscas Moomin, y aparecerá un listado de trece capítulos para recordar la afamada serie.

1, 2, 3, probando

Bueno, ¡esto es injusto! Me instalo en el remanso de paz que representa para mí el sábado, pero llegando el domingo, todo se va como en fast forward hasta el siguiente sábado; así cincuenta y dos veces al año. A este ritmo, mi vida se va a acabar bien pronto.
Para mí, vale matizar la cita de Fight club:

This is my life, and it's ending one week at a time.

Admisión BUAP 2008

PRECAUCIÓN: Este post, además de cursi, no contiene información relevante sobre el proceso de admisión.

La mañana después de la publicación de los resultados en el proceso de admisión en la Autónoma de Puebla, se parece mucho a la que viene después de Navidad o Año Nuevo. Hay algo de infinita tristeza, mezclada con culpa y cierta resaca en el ambiente.
Es la etapa del año en la que tengo más trabajo, porque además de atender el Seminario de la BUAP (que entrena a los alumnos que presentarán su examen), me dedico a asistir a domicilio a una decena de chicos que me buscan puntualmente cada año para que los asesore (no los mismo chicos, desde luego). Y puedo decir con alegría que he resultado infalible. ☺
Pero cuando no es un compromiso de trabajo, sino uno familiar (ahora que fue mi hermano el que presentó la prueba), la situación se vuelve radicalmente diferente.
Además del interés sobre la efectividad de los materiales que diseño, la fiabilidad de mi sondeo y mis predicciones esotéricas (que me darán más o menos trabajo para el siguiente año), está la extensión de una deuda personal.
¡Sería terrible que no pudiera hacer pasar a mi propio hermano!
Como aquellas tragedias que se quieren evitar, no mencioné en todo este tiempo las palabras hermano y examen en la misma oración (lo que después se convirtió en un entretenido reto lingüístico).
La otra noche fue, pues, de lo más dramático: los dos parados frente a la pantalla queriendo ver y no ver, ansiosos y yo diciéndole palabras de consuelo por cualquier cosa que ocurriera.
Y después, por fortuna, el ridículo grito de emoción, los saltos y la algarabía familiar (la mañana siguiente vi a mi padre caminar un poco más erguido).
Ahora sólo me queda esta opresión en el pecho de pensar en si la Universidad puede cubrir las tremendas expectativas que se posan sobre ella.


Hermano, ¡eres un ganador!

Ignoroloroloroló

¿En qué magias andaba cuando me vino la idea genial?
Bueno, seguramente me dio por recordar uno de esos pasajes sentimentales de mi vida, que usualmente traigo a mi memoria a escondidas para sentirme estoico y abnegado, en medio de la vida frívola que me tocó vivir.
O probablemente estaba en trance por esa imagen que suele atacarme y de la que no me puedo desahacer (como cuando estás entre dormido y despierto, y dicen que el muerto se te trepa y no te puedes mover), en las que siento que soy infinitamente pequeño sobre una superficie infinitamente grande. Recuerdo que cuando vi el video de los White Stripes, Seven Nation Army, con estos triángulos rojos que van creciendo y creciendo... fue como un espantable dejavú.
O muy probablemente estaba germinando ese libro genial que mi espíritu literario guarda en potencia, pero que aún no ha encontrado el detonante que lo haga salir.
Y digo que seguramente era alguno de esos pensamientos absorbentes porque cuando la idea se me ocurrió, cuando al fin se iluminó el universo y todo tuvo un sentido acabado, diáfano y terrible, en realidad nada se me ocurrió, porque en mi mente no había espacio para otras ideas.
¡Lástima!

Llena de buenas intenciones

Estoy preocupado. Recién revisé los programas de las asignaturas que se modificaron para el siguiente semestre en el bachillerato donde estoy trabajando. Como siempre, una "bienintencionada" camapaña de la SEP que se lanza sin un estudio previo consciente. ¡Qué mal!
No creo que sirva de mucho, pero escribí una misiva para mi director (tal vez la mande al supervisor) y mi líder académico. He aquí una copia:

Las nuevas materias que tenemos para el siguiente semestre en terceros años son radicalmente diferentes de las que existían. El cambio es algo natural y bueno cuando se orienta y pepara adecuadamente. Sin embargo, áreas como pensamiento crítico, razonamiento verbal y matemático, orientadas para mejorar el desempeño de los alumnos en los exámenes de admisión para las universidades, requieren de un estudio consciente de sus habilidades cognoscitivas y de sus procesos lógicos, más allá de los conocimientos básicos que corresponden a las áreas de lenguaje y matemáticas. Me preocupa en especial la materia de pensamiento crítico, que se impartirá el siguiente semestre. Acabo de revisar el programa y noté que aquella persona que la imparta, básicamente tendrá que ser un todólogo.
En primer lugar, le será necesario un dominio amplio de las habilidades lógicas básicas (incluyendo la formulación de silogismos y juicios, la distinción de falacias de todas clases, además de los fundamentos de las tablas de verdad y los cuantificadores lógicos).
En segundo lugar, dados los ejercicios que se pleantean en el programa, también necesitará un buen nivel en inglés, pues algunos de los reactivos parten de situaciones expuestas en este idioma.
En tercer lugar, deberá tener un excelente dominio de la síntesis y la analogía, además de una buena redacción y un amplísimo vocabulario, pues estas habilidades se requieren para la sección en donde se revisan estos temas, que es la última.
En cuarto lugar, requerirá de una cultura amplia y conocimientos, aunque sea mínimos, de artes plásticas en general.
Finalmente, y creo que esto es lo más importante, deberá ser un excelente psicólogo, pues su trabajo se involucrará directamente con los procesos cognoscitivos y de reflexión. Además que de deberá ser capaz de estimular a los alumnos a proporcionar soluciones creativas.
Esta materia, que abrirá la puerta para razonamiento verbal y matemático en el siguiente semestre, debe ser tomada con cuidado pues básicamente sirve de conector para todas las demás áreas, como se ha expuesto, además de que potenciará nuestra eficiencia de ingreso a la educacion superior de nuestros estudiantes.
Estamos jugando con fuego, pues la manera en que sea trabajada esta materia definitivamente cambiará, para bien o para mal, la forma en que nuestros alumnos procesen, clasifiquen y jerarquicen información: ¡estamos tratando directamente con sus procesos de intelección del mundo! Aquí no partimos, como en el resto de las asignaturas, de conocimientos para fomentar una habilidad. Aquí, trabajamos las habilidades para fomentar el conocimiento, así, en general.
Esto me parece muy alarmante porque ellos, por encima de todo, nos tienen confianza (probablemente porque no les queda otra alternativa). Creo que lanzar a alguien sin una intensa capacitación a impartir una clase de este nivel (que, bien lo sé, se ha creado a partir de puras buenas intenciones) en vez de traer los resultados esperados, empobrecerá más las alternativas de nuestros chicos.
Profe, ¿hay alguna manera de hacer llegar estas observaciones a quien compone los programas?
¿Podemos solicitar que nuestros compañeros de curso tomen alguna capacitación (intensiva y completa) para impartir estas clases?

Con preocupación sincera,

Leo Ávila

Los mil modos

Ahora la soledad no me sienta muy bien. Fuimos buenos compañeros durante tres años. Llegamos a conocernos y a valorarnos, supimos que podíamos convivir durante la mitad del día sin sobresaltos: ella en su monótona sordidez, yo con mi barroca personalidad; ella parsimoniosa y suave, yo intranquilo y agitado: desde luego que era por contrarios. Ahora la soledad es una mezcla de ruidos que vienen de todas las habitaciones de la casa de mis padres: y yo en la sala, físicamente solo, pero acompañado por la sinfonía hogareña, a veces armónica y disfrutable, a veces estridente y desordenada. Y ya saben ustedes, lo incómodas que son las medias tintas.
Además, me he despegado de mis amigos. Cuando llegue a la escuela no sé si podré reconciliar nuestros intereses, nuestros humores y costumbres, y restaurar nuestras rutinas.
Y de pronto, una tercera soledad que me parecía más eludible hace dos años, pero ahora definitivamente molesta como un doler las articulaciones o faltarle el aire a uno al correr: extrañamente voy sintiéndome gastado, envejecido de algún modo, y solo: me vuelvo viejo sin compañía.
Me incomodan los arreglos que parecen empecinarse en bifurar caminos cuando parece haber encuentros apropiados. ¿A causa de un dejarse llevar todo el tiempo? Pero también dicen que uno no debe forzar las cosas, y pienso entonces en un punto de equilibrio que no puedo mediar. ¿Quién me ayuda a adiestrar mi ojímetro?
Cuando uno lanza la botella al mar, ¿cuánto tarda en llegar a la orilla más próxima?

Gür bais!

PRECAUCIÓN: Este post es ALTAMENTE cursi.

Bien, hoy es el último día que los veré como alumnos. O tal vez debería decir el primero que los veré como próximos universitarios, empleados, desempleados, padres, madres, vagos, incrédulos, artistas, esposos, esposas, revolucionarios, científicos, genios, profesionistas, jefes, subordinados, gente de bien y de mal, jóvenes, adultos...
Algunos dejarán de saludarme y se olvidarán de mí. Otros ya lo hicieron porque les caigo muy gordo. Otros tratarán de buscarme después. A otros los encontraré felizmente en la universidad, en un café, en un bar o en la calle. ¿Qué será de ellos y qué será de mí? No lo sé.
Por lo pronto, yo no podré deshacerme de los recuerdos con facilidad. Tantos días, tantas horas de clase, tantas risas intencionales o por descuido. Aunque algunos eran unos auténticos hijos del mal, creo que en general voy a extrañar a todos y cada uno de mis alumnos.
Gracias, chicos, por hacerme pasar este año genial.


¡Los echaré de menos!

¿Qué fue de él?

Mi líbido bajó. Dicen que eso no es bueno. O probablemente sólo me estoy habituando a ver cuerpos desnudos sin morbo, lo cual tal vez sería bueno.
Siempre he pensado: si los nudistas no sienten atracción por ver un cuerpo desprovisto de ropa, ¿qué los enerva?
O tal vez todo reside en una manera de ver, probablemente. Entonces he ajustado mi mirada al del nudista...

¿dónde está mi switch?

En la noche

Salí al patio de mi casa, estaba todo oscuro porque con las nubes no es posible ver ni la luna. Escuché a las ranas. Me gustó ese sonido raro, continuo. No pude dejar de guardarlo.


¿Cómo se escucha tu casa en las noches?


Para reproducir adecuadamente, sugiero subir un poco el volumen del altavoz.

Porque sí

¿Cuántas veces he hecho algo sólo porque sí?
Bueno, soy un hedonista. De hecho, si en cada labor no encuentro al menos un atisbo de gratificación, puede ser que la abandone de inmediato. Procuro olvidar el motivo pragmático que origina las labores, y esto en vez de causarme preocupación, enaltece de cierto modo aquello que esté haciendo: si hago algo porque sí, entonces tengo un grado menos de mecanización, me he adherido menos al sistema.
¿Digo entonces que me dejo dominar por mis impulsos? Diría que no, que ellos, de hecho, son de otra índole, que el placer se encuentra en el nivel medio de la conciencia y el instinto. Cuando uno se deja dominar completamente por el instinto, la inteligencia no puede guardar registro de lo que acontece, pero el placer, si es tal, tiene que trascender.
Diría que en mi praxis el porque sí casi no podría llamarse tal, porque lo lleno de tantas pequeñas intencionalidades, de tantos matices y niveles, que muy probablemente adquiera un grado de sofisticación que lo excluiría de esa nomenclatura.
Así, realmente no ocurriría una improvisación completa, un descuido total o un abandono a la suerte. Cada acto, aun si pareciera pertenecer sólo al impulso, sería amasado con el cuidado del artesano, aunque a veces pueda rompérseme la pieza, o salir una voluta donde debía haber una planicie.

Being 22

Bien, pasé la barrera, y es como si algo de mí hubiera estado esperando la llegada de este día, como si un engrane viejo comenzara a funcionar a partir de hoy. Oigo un click lejano de piezas que se reacomodan. Me siento construido, ésa es la palabra que buscaba.
Tomé decisiones:
La primera, hablarles de tú a todos los adultos que conozco, excepto a aquellos que tengan coronada la tatema con el blanco halo de la vejez.
Comportarme con un poco más de seriedad y diplomacia en el bachillerato (no creo que me dure).
Cultivar mi labor literaria con más tenacidad.
Dejar de prometer cosas que al final no podré cumplir.

Como cuando se empieza el año... pero creo que mis convicciones siempre son un poco más fuertes que mi pereza. Sólo me falta un poco más de organización.
Compraré una agenda.

Quisiera tener un mensaje importante para decirle al mundo entero, ahora que es la única vez en que estrenaré éstos, mis 22 años. Dejar algo escrito que dure hasta el fin del tiempo... pero no.


Algo vendrá.

El día de la incertidumbre

Varias veces he dicho que a veces los días parecen temáticos. Como si todo se arreglara alrededor de un eje específico. Hoy sería el día de la incertidumbre.
Seguro lo han sentido también, ese estado como de irrealidad que queda después de ver que nada encaja en lo habitual.
De camino al bachillerato me llegaron varios mensajes de felicitaciones adelantadas por mi cumpleaños, que es mañana... o en unos minutos para ser precisos. Llegué a la escuela con la impresión de que me felicitarían al verme, pero nadie lo hizo. ¿Entonces para qué los mensajes? La escuela estaba inusualmente apagada, como si los alumnos no estuvieran. En un dos por tres, cuando sonó la campana de salida, quedamos solo un par de alumnos y una maestra en el cuarto de prefectura. Todo estaba vacío afuera. Y usualmente hasta media hora después se puede ver una buena cantidad de estudiantes sin salir.
Tenía planes de ver a ciertos profesores para arreglar unos asuntos sobre la graduación de los terceros años, pero ninguno estaba. Tampoco mi director, con el que negociaría una inasistencia.
Cuando llegué a Puebla, para devolver un par de libros en la biblioteca, me abordaron unos chavitos. Querían que les ayudara a sacar un tomo porque no tenían credencial. Entre la confusión de saber de dónde eran y si no me trataban de tomar el pelo, accedí, pero los acompañé a sacar las fotocopias.
Cuando regresé a la biblioteca, me abordó una señora y me dijo que probablemente había dejado un cuaderno olvidado y que ella lo había dejado en un estante, al fondo. Fui a buscar (soy muy despistado y probablemente sí había dejado el tal cuaderno) pero no había nada, de hecho, la sola suposición de que lo hubiera dejado en ese sitio era absurda. Regresé para verificar con ella la instrucción, pero la mujer ya se había ido.
Y ahora, aunque todo parece más normal, todavía no siento ese click de estar en un sitio conocido, cotidiano. Es tan raro.
Probablemente también es la depre precumple que me da todos los años, desde hace tres.


Feliz cumple, Leo.

Lack of imagination (part 2)

Nuevamente no tengo mucha imaginación en estos días, alguna idea vendrá, pero mientras la espero, les dejo estos videos de un niño muy gracioso que encontré en internet. Es la onda. Sobre todo cuando enseña los pulgares. XD





Cuando sea mayor, y por accidente se encuentre con un video de este programa, tendrá un inesperada necesidad de repetir el ritual. Lo acudirá la extensión de un sentimiento frustrado de estar frente a la cámara, de espaldas a un fondo verde: despertará de la ensoñación en un cubículo de cuatro por cuatro, al brillo de un archivo de contaduría en la pantalla de una computadora.

Una parte de mí también está consternada por el hecho de imaginar cuántas horas pasó frente al televisor para sincronizarse de ese modo con el programa.