Ejercicio No. 12

No sabía que el frío doliera, pensó que ya era suficientemente triste como para agregarle esa otra cualidad perturbadora. Sintió la mano de su compañero, que se metía poco a poco entre sus dedos, y decidió aceptarla, aunque en una situación diferente simplemente la hubiera retirado, pues siempre le había disgustado ese tipo de contactos. Bajo el fulgor tenue un cielo que no acababa de despedirse de la luz, y la comparsa que le hacía, en el piso, la nieve, decidió que era tiempo de cerrar los ojos, cansados de lo mismo, y dejarse llevar.
Sólo quedó el sonido de los pasos, que hacen crujir los copos, algunas ramas, el lejano rumor de animales exóticos, el viento que ululaba y su respiración trabajosa después de varias horas de camino. La pantalla rojiza que eran sus párpados cerrados cada vez se hacía más oscura. Afuera, si se veía, sería poco y costaría cada vez más trabajo distinguir algún sumidero, alguna roca traicionera. Pero confiaba.
Cuando escuchó el rugido, que venía de un costado pero parecía lejano todavía quiso seguir olvidándose y permaneció tal como estaba. En su compañero lo único que cambió fue la presión de los dedos sobre los suyos. Apresuraron la marcha.
El otro le dijo:
-Aquí, detrás de la roca, -mientras lo jalaba hacia un desnivel- pero no nos quedamos mucho, sólo hasta que se vaya.
Pensaba en el olfato del animal, pensaba en si los olores podían distinguirse sobre ese aire frío que raspaba en la nariz.
Así permanecieron largo rato, él seguía callado y 'ciego'.
No quiso perder el control, pero sus reflejos fueron más veloces que su cordura, después de oír un segundo gruñido, ya detrás de la roca. Su compañero trató de ceñirlo, de calmarlo, pero no lo consiguió. Antes de poder evitarlo, ya había lanzado un alarido, después del cual sólo escuchó su propio cuerpo, impactándose sobre la nieve, y sintió la presión del animal sobre su pecho.
Sus ojos se abrieron por última vez, lo que vio le sirvió como artilugio sedativo: una silueta amable lo llamaba, un abanico de colores.

4 anotaciones motivantes:

Ben dijo...

Una silueta amable, un arcoiris de colores? Fue atacado por un pavo real? Jeje.

Abrazos

Leo Ávila dijo...

jajajajajaja
Un pavorreal!!!

beno dijo...

mi buen leo... la neta ni leì tu post porque ando a las carreras, pero te querìa invitar a que vieras el debate entre los candidatos a la presidencia municipal de la heroica ciudad de puebla... hoy martes 23 de oct a las 9 pm por el canal 26 SICOM
no te lo puedes perder!!!

Vanto Y Vanchi dijo...

A mí me gusta el frío porque me hacen necesitar un par de buenos brazos rodeándome.

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